Dragones negros…

Hace algunas noches tuve un sueño bastante inquietante y curioso. Como podrán saber, uno de mis hobbies es la fotografía. Siempre ando de arriba para abajo con una mochila llena de cámaras y lentes mientras mi trípode y monópodo viajan en mi camioneta a la espera de ser usados.
En el sueño, estaba viajando en mi coche por la rambla de una playa. Acababa de caer la noche. La playa corria de norte a sur y era curveada como si encerrara una pequeña bahía. Cada punta de la playa tenía un monte de altura regular que permitía ver la playa completa desde un punto de vista muy ventajoso. En un momento dado de mi paseo, cuando me estaba acercando al extremo norte de la playa y la ruta empezaba a subir al monte que dominaba esa parte, vi que la luna estaba saliendo sobre el horizonte. Una luna enorme y amarilla que iluminaba la costa completa y dejaba su imagen en el agua como si esta fuera el camino a algún lugar místico. Paré enseguida y saquè mi equipo de fotografía para ver si podía sacar algunas fotos decentes de tal visión inspiradora.
Una vez en posición, cuando estaba a punto de empezar a tomar las fotos, vi que sobre el horizonte, entre este y la posición actual de la luna, algo inmenso y negro venía volando hacía la playa. La forma de volar era bien curiosa ya que resemblaba a un animal que estubiera nadando en el aire, no volando. Alguien que haya visto a una serpiente nadando sabrá de que estoy hablando, solo que esto era en el aire.
Cuando la inmensidad negra estaba lo suficientemente cerca como para ver algún detalle, pude notar que no se trataba de un cuerpo singular sino que era un grupo de siete u ocho dragones negros que, a la vez que volaban en dirección a la playa, se entrelazaban en vuelo como un grupo de serpientes en un balde de agua. Cada dragón cargaba a un jinete que no pude ver en detalle. Sin embargo, noté que llevaban armaduras negras lo cual tenía el efecto de que los jinetes parecían parte del cuerpo de los dragones. La acrobacía de los dragones era algo fantástico, todo el tiempo haciendo ochos en el aire mientras entre si parecían anudarse imposiblemente.
Desde mi punto de vista, cuando los dragones estaban sobre las aguas de la playa, en línea recta entre mi monte y el monte del extremo sur, estos empezaron a nadar. El agua de la playa era absolutamente cristalina y les podía ver jugando debajo de la superficie. Yo sabía, sin embargo, que estas acrobacias no eran juegos y tenían un propósito bien definido. No puedo decir con seguridad pero puedo jurar que tal propósito no era benigno y tal certeza me llenaba de temor. Era como estar espiando el trabajo de un grupo de hechiceros practicando mudras mágicos con el cuerpo de estos animales místicos.
De más está decir, en el sueño sentía la urgencia de escapar de allí y buscar inutilmente de un refugio que me escondiera de estos dragones a los que sabía omniscientes.

Just Rants ,

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