
Foto por Luis E. Andrade.
Cuatro paredes negras,
y el dolor invade
las nostalgias escondidas.
El alma siente las sombras
y todo se vé sin salida
sintiendo el mundo
como si nos viniera encima.
Hasta los suspiros se
averguenzan, ante
la morbosa pesadilla.
La lógica abrupta viene
de colores al rescate.
Me sorprendes y me envuelves
en un arruyo de amor.
Un dulce y divino beso
en mi cuello cosquillea,
bellas memorias vividas.
La esperanza resplandece,
y se asoma en la ventana.
Juntos mirando firme al horizonte.
entrelazados y regresan los suspiros,
desaparecen las sombras
y toda la inoportuna melancolía.
Es la luz del infinito amor
que con súbita pasión,
avanza y hoy nos reclama.
LaJula