Llevamos dos semanas de placenteras temperaturas en los 50-60 grados. Pero apesar de las altas temperaturas ya huele a Navidad .Los vecinos decoraron desde Thanksgiving. Yo rehúso a tal acontecimiento, pues quiero lucir mis arreglos de calabazas. La cosa es que desde ayer todo anda patas arriba en mi casa. Cajas y mas cajas de decoraciones sonr 19 años juntos.Todo el piso de abajo repleto de cosas acumuladas.Se nos olvida que tenemos casa abajo del mismo tamaño de la de arriba. El peluzo y yo como dos grinches̈ verdes, queriendo aprovechar las ricas temperaturas, para el paseo y la fotografía, y los nenes insistiendo como mata piojos que nos quedemos decorando..Pensé que me estaba convirtiendo en el grinch como mi peluzo.

Luis detesta la época navideña, por eso de la nostalgia, sin su familia. Nostalgia que jamás se supera, puès yo también lo siento.Pero desde que tengo los nenes, me concentro en ellos y lo he superado bastante. La fama del puertorriqueño es ahogar las penas parrandeando.Tendrìa que viajar para irnos al fiestìn, osea que no puedo todos los fines de semana. Pero al ver el entusiasmo de mi beba, con el àrbolito yo me pase vaselina por todo el cuerpo para evadir a todo costo la negatividad de la bendita nostalgia de años.Esta existe en todos nosotros los inmigrantes a EU. La vida es una solamente y para que perder el tiempo y la energía, pensè seriamente. Así que me hoy resbala de aqui todo lo negativo. Verle la carita a Ama y Adri y a Luis, si dije Luis, (porque es otro niño y se puso chocho al prender el arbolito) y recordè muchas vivencias y me hizo sentir el àrbol como si fuera nena otra vez. Voy a comprar adornos hoy con el peluzo. La alegría del espíritu de la Navidad llegó a casa.....
LaJula