
Foto por Amaris
Montañas verdes se convierten en montañas de inmenso y vibrante colorido realizando una exposición de arte desnudamente natural. Pinceladas afines de penetrar el sentimiento del fuego que nos invade desde las entrañas. La escena es majestuosa, orgullosa y fina en colorido. Nuestros cuerpos gozan y se complementan en emociones exóticas. Se abrazan de la desnudez natural que caracteriza la belleza impactante del cambio de estación. Y así, en cada beso, en cada caricia y en cada entrega nuestro cuerpo se rejuvenece de el amor penetrante. Amor que cabalga por el sentir de nuestra constante añoranza de la dulce pasión absoluta. .Llegamos desde el punto de partida hacia un mundo y una escenografía distinta y madura a la de ayer. Nuestro amor latente se manifiesta en ternura y comprensión.
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