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Me encanta ver como la tradiciòn mexicana se burla de la muerte con el gran colorido de sus fiestas.Despuès de todo, algo en que todos podemos estar seguros, es que vamos de cabeza hacia la muerte; es inevitable.La primera vez que vi uno de estos altares tan hermosos fue en Tijuana, cuando andaba de paseo por esos lares con el peluzo. Quede totalmente asombrada como se venera la muerte sin miedo.Desde entonces, no veo la muerte como algo siniestro.Los mexicanos llevan hasta mariachis a los cementerios y se dan su tequila con sus muertos. Hoy y mañana se veneran todos Los Santos y todos los difuntos familiares en toda Latinoamèrica. En Andalucia, España se acostumbraba, o se acostumbra, (verdaderamente no sè si es asì todavìa), es reunirse a comer empanadas a los pies de las tumbas de los familiares fallecidos. En Puerto Rico y en Uruguay, nos reunimos a visitar a los familiares en los cementerios. En PR regresamos para hacer un santo rosario, con vela blanca prendida de ante mano. Terminamos el rosario con un buen chocolate caliente "Cortès", con galletas, queso y pasta de guayaba. Se dan unos¨palos de ron Don Q" (shot de ron) cosa de apasiguar la pena de no tener el familiar vivo con uno. Somos muy sentimentales y la vez muy fiesteros. Buscamos cualquier escusa para hacer una fiesta.Creo que es por eso, que somos el paìs que menos sufre de depresiòn, el paìs que celebra mas natalicios y fechas importantes. Por tanta fiesta es que hay una alta tasa de viejitos de 100 años, en el campo de la islita.
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LOS FIELES DIFUNTOS
Hoy la esencia religiosa
de esta vieja y seca laja
no está sólo en sus iglesias
y en sus cementerios; anda
flotando en el monte obscuro
y en las casitas de paja
olorosas a estoraque,
las flores frescas y viandas.
Más que fiesta de los muertos,
es del maíz, cuya blanca
masa se ofrenda en mil formas,
en el altar de las almas.
Entre chocolates, panes,
relleno negro, naranjas,
dulces, jícaras de atole,
xec, licor y un vaso de agua,
campea, orondo y redondo,
entronizado monarca,
el humeante mucbilpollo
reventón de puerco y grasa.
Ya las ánimas "comieron"
y saborearon la "gracia"
se rezaron los rosarios,
y la casa está animada
al calor de los manjares,
cerveza y licor de caña.
Todo se va recogiendo.
En breve es noche cerrada.
Hileras de veladoras
brillan en las albarradas.
Los animales del patio
están inquietos, y ladran
los perros en los caminos.
El "soch" cantó en la enramada.
Hoy vela el Mayab su noche,
la gran noche de las almas.
Por Fernando Avila Prado
Yucatàn Oct.2000
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SOLO LA MUERTE
Dia de Los Muertos
Hay cementerios solos,
tumbas llenas de huesos sin sonido,
el corazòn pasando un tunel
oscuro, oscuro, oscuro,
como un naùfragio hacia adentro nos morimos.
como ahogarnos en el corazòn,
como irnos cayendo desde la piel al alma.
Hay cadaveres,
hay pies de pegajosa losa fria,
hay la muerte en los huesos,
como un donido puro,
como un ladrido sin perro,
saliendo de ciertas campanas, de ciertas tumbas,
creciendo en la humedad com el llanto o la lluvia.
Yo veo, solo, a veces,
ataudes a vela
zarpar con difuntos palidos, con mujeres de trenzas muertas,
con panaderos blancos como angeles,
con niñas pensativas casadas con notarios,
ataudes subiendo el rio vertical de los muertos,
el rio morado,
hacia arriba, con las velas hinchadas por el sonido
de la muerte,
hinchadas por el sonido silencioso de la muerte.
A lo sonoro llega la muerte
como un zapato sin pie, como un traje sin hombre,
llega a golpear con un anillo sin piedras y sin dedo,
llega a gritar sin boca, sin lengua,
sin garganta,
Sin embargo sus pasos suenan
y su vestido suena, callado como un àrbol.
Yo no sè, yo conozco poco, yo apenas veo,
pero creo que su canto tiene color de violetas hùmedas,
de violetas acostumbradas a la tierra,
porque la cara de la muerte es verde,
con la aguda humedad de una hoja de violeta
y su grave color de invierno exasperado.
Pero la muerte va tambièn por el mundo vestida de escoba,
lame el suelo buscando difuntos,
la muerte esta en la escoba,
es la lengua de la muerte buscando muertos,
es la aguja de la muerte buscando hilo.
La muerte esta en los catres:
en los colchones lentos, en las frazadas negras
vive tendida, y de repente sopla:
sopla un sonido oscuro que hincha sàbanas,
y hay camas navegando a un puerto
en donde esta esperando, vestida de almirante.
Pablo Neruda