Alguna vez has tratado meterte dentro de mi pero no puedes. Porque soy yo la que estoy dentro de ti. La que se manifiesta entre dos amantes desnudos sin pudor alguno. Entre sabanas blancas de satín en un hotel famoso. Paredes empapeladas de matices dorados y bordes azules con rosas amarillas. Tratando de dar lujo al placer de la vista, por un acto tan viejo y carnal que al fin y al cabo, el lujo es una perdida de tiempo y dinero. Porque en resumidas cuentas. el lujo es superficial imponente y cautivo. En las cosas de la carne, no valen los lujos ni las ambiciones sino el amor. el entendimiento y el respeto mutuo. Sigo ahí estancada, a punto de explotar, pero el orgullo me calma la pasión absoluta de sus fuerzas, haciendo el amor sin control , me desenfrena. Quiero brotar de los labios. emanar como espuma de champaña, sin control de palabras, ni temor alguno. Así entre sabanas de seda y grandes manchas de sudores por toda la cama, la cual soporta todo tipo de demostraciones y posiciones de amor, me desespero. En el juego de el amor salgo a relucir sonriente y llena. Paso por ambas mentes como cometa y me vuelvo a esconder en la carne y en los sentimientos. Borrando el pasado, creando ilusiones, sembrando eterno amor. Amor que renueva la frente marchita y los vampiros del tejado que se asoman para ver si pueden oler un poco de sangre ardiente amorosa de nuestros cuerpos en la entrega. Los vampiros quieren darse el gustazo y apoderarse del poder de nuestras vidas. Pero no pueden los vampiros con los cuerpos. Despiertan de súbito placer y piensan. Así en el pensar salgo yo a relucir, entre casi clímax, el cual se asoma y se va, tentando, latiendo en los interiores. Hay veces que pensamientos pasan por mente, dan miedo y ahuyentan por un milímetro de segundo, los espasmos sabrosos que regala el cuerpo. Pero mas puede el amor que el miedo, cuando ellos intercambian caricias y yo me apodero de los cuerpos. Majestuosamente ambos entregan el alma en las blancas sabanas de seda. Divina es la presencia de dos cuerpos desnudos amandose. Triunfante salgo ante pensamientos horrorosos y vampiros golosos. Salgo a relucir como promesa. Precisa promesa de amor eterno, en el momento kàrmico. Promesa que no se dice, si no se ha de cumplir. Estoy contra viento y marea expuesta e impecable. Promesa de hoy virginal y sin lujos de detalles.
LaPutanga, LaJula