Quiero compartir con ustedes un poema del escritor Juan Sobalvarro. El es considerado uno de los mejores escritores de los años 90 de Nicaragua .
LaJula
La espuma del mar excita a la mujer
las sales sazonan sus piernas
algas en plata encrespada
anuncian siluetas hendidas en la arena que la costa lame.
A la mujer le flaquean las piernas ante el mar
el hombre es atrapado frente a un muro teológico
tres dimensiones exaltadas
con sus ecos arbóreos.
La mujer se postra en la carne del mar
las olas cornean las piedras mojadas
huyen cangrejos sangrantes
templados en salsa y luz.
La mujer aúlla mientras el hombre la penetra
el cielo cruje en azul prusia
las manos exprimen leche de cristal
olas más olas de espesa erección.
La mujer está cantando desde las peñas mohosas
con sabor de camarones hervidos entre mucosas.
El hombre salta sobre haces de luz
piensa en aguas a su madre
del hemisferio este le viene el calendario de sus años
los días vividos
y los consumidos en gentes de atraso
siente que fue niño como arena
las olas traen profecías de su muerte.
Pero hay una mujer sofreída en líquidos brillantes
que incendia al mar con sus tetas
que doma a la marea con su melena
que sabe que ella y el mar son el principio
y se acuartelan.
El hombre seguirá merodeando los muros
con una tiza lila en la mano izquierda.
Al otro lado de las vallas
la mujer le mostrará sus axilas
y un pez le danzará entre las piernas,
los pies de ella serán de claro esperma.
Por eso el hombre quiere incendiar al mar
porque el mar y la mujer se contubernian
porque el agua de la mujer a él lo quema
y tiene una corona de espuma alcohólica
y le efervesce la sangre cocacolamente.
La mujer ante el mar es siempre desnuda,
desnuda de pelo y de piel sedienta
el sol le manosea los poros vírgenes
le inventaría lunares y risas.
El hombre siempre es solo frente al mar
y uno a otro se incineran.