
Es pecado mortal pensar analizar opinar tener coraje y actuar. Hacer lo que te gusta en donde sea y cuando sea. Mirar hacia el futuro recordar lo bello del pasado y eliminar lo malo de el. No dejarse joder de insectos y pisotearlos cuando te pican. Actuar asertivamente digna aunque a veces no hay que ser tán. Pagar con la misma moneda y dejar ver los defectos propios. Buscar la seguridad de tus seres amados. Establecer conversacion sinceramente y sin tapujos. Hacer preguntas. ¿Es pecado mortal?...¡Carajo, es ser humano! Entonces como es pecado mortal todo esto desaparece la conversación y vives tu vida vacia, insegura, blanda, sin expectativas y sin ansias. Pero de algo si sé, que puedes estar segura es que viviras una vida con mucho orgullo y sola. Hay que abrir el corazón para que jamás explote de decepciones. Las cosas no son como a veces las pensamos y sin diálogo, llegamos casi siempre a decifrar las cosas mal.Todo esto que aparenta ser pecado mortal puede ser la mejor arma para encontrar la verdadera felicidad con los seres que amas incondicionalmente. Porque amar verdaderamente es, sin condiciones, sin criticas y sin menosprecio. Es ponerte al mismo nivel del otro ser humano, no creyendote ser superior. No hay una formula básica universal para encontrar felicidad completa.
Este mensaje lo mandó uno de mis amigos del internet y lo pongo porque tiene un mensaje bonito que te hace pensar. Cada individuo tiene su propia historia y su propia sincronización con el universo.
Todos los ingredientes están dentro tuyo, depende de ti prepararla...
1 Kilogramo de recuerdos infantiles.
2 Tazas de sonrisas.
2.5 Kilogramos de esperanzas.
100 Gramos de ternura.
5 Latas de cariño.
40 Paquetes de alegría.
1 Pizca de locura.
8 Kilogramos de amor.
5 Kilogramos de paciencia.
Modo de preparación,
1.- Limpia los recuerdos, quitándoles las partes que estén echadas a perder o que no sirvan. Agrégale una a una las sonrisas, hasta formar una pasta suave y dulce.
2.- Ahora, añade las esperanzas y permite que repose, hasta que doble su tamaño.
3.- Lava con agua cada uno de los paquetes de alegría, pártelos en pequeños pedacitos y mezcla con todo el cariño que encuentres.
4.- Aparte, incorpora la paciencia, la pizca de locura y la ternura cernida.
5.- Divide en porciones iguales todo el amor y cúbrelos con la mezcla anterior.
6.- Hornéalas durante toda tu vida en el horno de tu corazón.
7.- Disfrútalas siempre con toda tu familia... con el sabor de lo nuestro.
Consejo: Puedes agregar a la mezcla anterior dos cucharadas de comprensión y 300 gramos de comunicación para que esta receta te dure para siempre.
Jula