Vino dulce marsala
boleros de Manzanero
aroma de lluvia fresca
se atraviesa por la ventana
mientras ambos saboreamos el dulzor
del vino en los labios.
A la vez, el teclear a ritmo
de ambas computadoras.
Sabor dulce que penetra
la boca difundiendo calma
y cambiando el humor
plácidamente sensual
como se estuviera ya intercambiando
caricias sutiles.
Tan solo una mirada fija
y todos los sentimientos se
revuelcan como volcán
echando lava.
El exceso se mueve a un lado
ya en este instante, no importa.
nos despojamos de la ropa
porque estorba.
Aquellas piezas que escogí
con muchisímo detalle para tu
satisfacción visual
dejan de ser importantes.
Solos tu y yo
Dejo derramar gotas de
vino dulce
para que te deleites
de la esencia de piel y vino.
Devoras cada minúscula parte
de mi piel ardiente,
entre sonrisas, miles de te amo
besos sutíles y salvajes.
Palabras tan originalmente dichas; que aunque
hayan sido dichas miles de veces
suenan como la primera vez.
Somos uno.
No exciten límites, todo es aceptado.
No hay orificio desatendido.
Ni pozo sin explorar.
Las copas de marsala se convierten
en aventura.
Aventura amorosa y ardiente
que solo se calma
con la mas íntima y salvaje
entrega de amor.
Ambos en el vaivén del agua
miramos la luz de las estrellas
que nos ilumina
todo en el cuarto de baño.
Nos secamos para nada
si ya empieza otra vez
las caricias y los besos.
Las frases de amor inventadas.
La suavidad del desliz de dos cuerpos
perspiración tan sensual que demuestra
y deleita nuestras bocas ambrientas
Vemos las estrellas desde el piso
alumbrando aún mas la alcoba que solo con velas
de sándalo se alumbra.
El sándalo con su olor tan peculiar
se mezcla con el olor a feromonas que se difunde
como una arbolada de flores
atraves de las grietas de la alcoba
Marsala y sándalo, terminan perfumando
los mas íntimos rincones
de las siluetas desnudas
y de nuestro corazón lleno de amor,
y apasionado.
Salud con marsala la dulzura penetra.
Tuya La Putanga La Jula