La olla se llenó de fantasias internas y se desbordó de sentimientos
sabrosos nunca dichos que trasciennde lo inesperado del sentir. Creando así, un torbellino de emociones reprimidos, por la autopreservación. Es tan privado, limpio y tan salvaje a la vez, que conmueve cada sentir de mi existencia. Dejando así una sensación de paz interna, que conmueve y calma el vibrar de la olla.
La olla no es de afuera, nadie puede penetrarla, es sabrosamente interna y madura. Los besos en ella, son deliciosamente únicos y jamás replicados. La olla es dulce y muy picánte.
Hoy doy gracias a Dios por darme la dicha de poder haber meneado mi olla, revolcando afuera todos los sin sabores de la vida y descubriendo, lo mas exitante y picante que andaba pegada en el fondo de ella. Me siento plena y llena, mi olla no tiene agujeros, solo una tapita roja brillante y transparente que deja salir lindo y diversos olores que me alimentan el sentir de la vida. Gracias vida por la experiencia.
La putanga Jula