November 20, 2006

La Muerte Está Servida…

by Sparhawk
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Una crónica, que se lee como novela, sobre la vida de un uruguayo tan particular, tan excepcional como casi desconocido: Félix Peyrallo Carbajal. Estaba leyendo el sitio Red-Literariay me encuentro con una simpática entrevista a la cubana, radicada en Argentina, Claribel Terré Morell, donde cuenta sobre la idea de éste libro y como llegó a encontrarse, en vida,con un personaje de leyenda. De los pocos que han escrito
sobre el, Eduardo Galeano lo describe de una forma concisa y evocadora. Sin nombrar a todos sus importantes amigos, los cuales se cuentan entre los más importantes íconos culturales del siglo XX, lo que encuentro más pintoresco es queDon Félix se ganó el sustento, más que como conferencista sobre literatura, como constructor de relojes de sol… Sí, Don Félix vivió su vida
como muy pocos.Ahora tengo que ver como conseguir el libro…

Entrevista con Claribel Terré Morell

Temprano en la mañana, él vino a mi hotel. Estaba vestido de blanco de la cabeza a los pies, y en la mano llevaba un ramo de flores que galantemente me entregó. Desde ese momento conversamos sin parar. Félix tuvo tiempo también para hacerme conocer a su último amor, Maya, una mujer casada con otro hombre, y 60 años más joven que él.

Mientras me contaba me di cuenta de que mi novela no tenía razón de existir porque lo que él me contaba era mucho más interesante, un documento de primera mano, pródigo en nombres, hechos, situaciones, países. Reconozco que a veces me reía durante horas escuchándolo hablar. Nunca podré olvidar su rostro y sus ademanes cuando contaba cómo Diego Rivera lo quiso matar por haberse querido acostar con Frida Kalho, o sus varias peleas con Pablo Neruda, o su pedido de dinero a Jean Cocteau y a Sartre, sus encuentros
con Buñuel y Dalí, el enamoramiento de Lorca por su figura pequeña de uruguayo recién llegado a España, o cuando tiró de lo alto de un puente cubano al novio de Carilda para quedarse con el amor de la poeta, o cuando una puta enamorada y despechada hirió su rostro con una cuchilla dejándolo marcado para siempre.

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