July 17, 2005

Café Tacuba, ¡Carajo!

by Sparhawk
Categories: Divagues, Experiencias
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De la canción “Ingrata”:

Ingrata, no me digas que me quieres

no me digas que adoras que me amas

que me extrañas que ya no te creo nada

Ingrata, que no ves que estoy sufriendo

porfavor hoy no me digas

que sin mi te estás muriendo

que tus lagrimas son falsas

Ingrata, no me digas que me adoras

se te nota que en tus labios

ya no hay nada que tu puedas

ofrecer a esta boca

Anoche fuimos con Julie al Trocadero en Philly a ver a Café Tacuba. ¡Qué lo parió! ¡Qué espectáculo! Con la salvedad de decir que creo que éramos de las pocas personas que pasaban de los cuarenta en el lugar, la verdad que lo pasamos de película. No es lo mismo escuchar un CD de Café Tacuba que ver a Café Tacuba en concierto. Todavía me cuesta creer que estos muchachos, que están tocando juntos desde 1989, tengan tanta energía sobre el escenario.

Los muchachos empezaron más de una hora tarde, un poco pasadas las 21, mientras el DJ nos tupía con temas de Rock en español para ir preparando el campo para lo que venía luego. Para los que no saben, el Trocadero es un viejo teatro, no solo en pleno centro de Filadelfia, en pleno centro de “Chinatown¨, lo cual quiere decir que los restaurantes que están alrededor son de primera calidad. Cenamos con Julie en el Fusion Restaurant of Joseph Poon, al cruzar la calle del Troc. El tipo es fantástico como anfitrión y mejor cocinero. Un restaurante que recomiendo sin ninguna duda.

Joepoon01

Lo único que no me gustó de toda la noche es que los muy hijoeputas del Troc no me dejaron pasar la cámara para poder darme el gusto de tomar un par de cientos de fotos, como acostumbro, del concierto. No hubo caso ni forma de convencer a los porteros –“que no se puede, no está permitido por los organizadores del concierto, que la mar en coche”. Que se vayan a otro con ese cuento. Ni que me fuera a poner a vender posters de los muchachos de Cafeta… De todas formas, me saqué las ganas de tomar algunas fotos, muy oscuras, con mi celular. Luego las limpio un poco en Photoshop y las pongo en Pintando con Luz. Veremos como quedan…

Sobre el concierto puedo decir de que aparte de haber saltado bastante, como adolescente anacrónico que a veces me siento y después de más de dos horas del rock pesadito de Cafeta, en un lugar que es del tamaño de una sala de cine (acuérdense que estos muchachos llenan estadios enteros), todavía me zumban los oídos a causa del volumen de la música. Lo que es la falta de costumbre… Vamos a tener que ir más seguido a éste tipo de conciertos para que el retumbe de la música y las vibraciones de los bajos le acomoden a uno los órganos. Poca terapia como esa, en realidad.

Mucha gente súper que conocí y vi en el lugar. El mismísimo Caribe Utópico andaba por allí y tuve el gustazo de conocerle. Coincidencias que nos hicieron cruzar caminos, con el resultado de que en toda la blogoesfera, nos venimos a encontrar que vivimos a unas pocos kilómetros de distancia. El mundo, como dijera algún tango olvidado, es un pañuelo…